Hay un tipo de calma que solo se encuentra lejos del bullicio. En Primavera, Telde, la tarde cae despacio: el cielo se tiñe de naranja sobre la montaña, y el mar aparece ahí, en el horizonte, como quien no tiene prisa por marcharse.
Esto no es un piso de paso. Es un lugar donde instalarte unos meses y vivir de verdad: hacer café en una cocina que ya tiene todo lo necesario, sentarte en la terraza con una hamaca nueva bajo la sombrilla, y dejar que el barrio, silencioso, haga el resto.
Sesenta metros bien pensados. Dos dormitorios, un baño, una terraza enorme que se convierte en tu segundo salón. Todo recién reformado y decorado — muebles nuevos, también los de fuera — así que llegas y empiezas, sin obras pendientes. Eso sí: el edificio no tiene ascensor, así que las escaleras forman parte del día a día.
La ubicación es la verdadera protagonista. Desde aquí, la playa de La Garita está a cinco minutos. Melenara y Playa del Hombre, a diez. Las Palmas de Gran Canaria, a diez minutos. El aeropuerto, otros diez. Y si prefieres no conducir, la parada de guagua está a cinco metros de la puerta.
Es la costa este de la isla — la que eligen quienes ya conocen Gran Canaria y saben que el sur no es la única respuesta. Nómadas digitales que necesitan fibra y un barrio tranquilo para trabajar. Personas que buscan invernar aquí, lejos del frío, sin el ruido de las zonas turísticas.
El alquiler es por temporada: desde 32 días hasta 11 meses, con agua, luz e internet de fibra óptica incluidos. Así, solo tienes que preocuparte de instalarte — el resto ya está resuelto.
¿Lo que hace diferente a este lugar? No es solo lo que tiene. Es lo que te permite: un ritmo propio, a diez minutos de todo lo importante, con un atardecer que cada tarde te recuerda por qué elegiste quedarte.
Si buscas vivir tu invierno de otra manera, hablemos.
TRANSPARENCIA Alquiler por temporada: hasta 11 meses. 1.100 €/mes, con agua, luz e internet de fibra óptica incluidos. Fianza de 2 meses y 1 mes de honorarios de intermediación. Esta información es orientativa y puede variar; consúltanos para confirmar condiciones actuales.
Hay pisos que se compran por lo que tienen. Y hay áticos que se compran por lo que dejan fuera: el ruido, la prisa, la sensación de estar siempre a medio camino entre un sitio y el siguiente. Este es de los segundos.
Imagina que subes en el ascensor del Edificio Cristina un martes cualquiera, con las bolsas de la compra todavía en la mano, recién salidas de la tienda de la esquina.
Vienes de Alfredo L. Jones, donde a esa hora el tendero de la esquina coloca la fruta en el escaparate, dos vecinas charlan a la puerta del portal de al lado, y alguien pasa en bicicleta camino de Las Canteras con la toalla al hombro.
Todo ese ruido, esa mezcla, ese pulso de barrio, se queda abajo en cuanto cierras la puerta. Arriba, en la última planta, hay otra cosa: silencio. Un silencio que solo se consigue estando por encima de todo.
La vida que permite
Vivir aquí no es solo tener una dirección en Puerto-Canteras. Es cambiar la forma en la que empieza y termina cada día.
Por la mañana, la luz entra distinta —más alta, más limpia, sin un edificio pegado a la ventana que te la robe— y el techo, tan alto que se nota nada más abrir los ojos, hace que hasta un dormitorio pequeño se sienta como un lugar donde despertar despacio.
A media mañana, cinco minutos andando y ya tienes los pies en la arena de Las Canteras, o un café en cualquiera de las terrazas del barrio.
Al mediodía, si te apetece cocinar, la cocina —totalmente equipada, pensada para usarse de verdad, no solo para enseñarse en fotos— te espera lista.
Por la tarde, el barrio cambia de tono: los olores de comida de tres continentes se mezclan en el aire, y tú, si quieres, puedes bajar a formar parte de ese ruido, o quedarte arriba y dejar que llegue solo como un rumor lejano.
Y cuando anochece, subir un piso más de lo habitual hace que algo cambie: el aire se siente distinto, más alto, más tuyo.
Es la clase de vida que busca quien quiere estar cerca de todo sin que "todo" le entre en casa. Una pareja joven que empieza a plantearse tener hijos y quiere criarlos a cinco minutos de la playa, con el supermercado, las tiendas de barrio y los restaurantes al alcance de la mano.
O cualquiera que haya decidido que ya no quiere elegir entre vivir en el centro y vivir en paz —porque aquí no hace falta elegir entre las dos cosas.
La propiedad
Los 90 metros cuadrados de este ático dúplex no se sienten como 90 metros. Se sienten más grandes de lo que dicen los números, y la razón está en el techo: una altura que no tienen los pisos de al lado, que abre el espacio de una forma que solo se entiende entrando.
Los tres dormitorios y los dos baños se reparten en dos plantas, con esa distribución en dúplex que separa de forma natural el descanso del resto de la casa —el ruido de una reunión familiar en la planta de abajo no sube hasta donde duermes.
El garaje, incluido, resuelve algo que en esta zona no es un lujo menor: no tener que dar vueltas cada noche buscando dónde aparcar.
El buen estado de conservación no se nota en un listado de materiales, se nota en que todo funciona como debería: la cocina equipada, los acabados cuidados, la sensación de entrar en una casa lista para vivir, sin nada que arreglar antes.
Y las vistas —libres, sin nada que se interponga— terminan de darle a la última planta esa sensación de estar un poco por encima del mundo.
El entorno
Puerto-Canteras no es un barrio que se explique en un folleto turístico. Es el barrio donde Las Palmas de Gran Canaria se mezcla de verdad: gente de orígenes muy distintos, conviviendo puerta con puerta desde hace décadas, alrededor de un comercio de barrio variado y cercano.
Es de los pocos sitios de la isla donde puedes resolver la compra del día, comer fuera y tomar algo, todo sin coger el coche.
El parque de Santa Catalina está a pocos pasos, y si un día te apetece cambiar de aire y perderte por las tiendas, Mesa y López —la gran avenida comercial de la ciudad— está a quince minutos caminando.
Y a la vuelta de la esquina, la playa de Las Canteras —una de las mejores playas urbanas de Europa— con sus casi tres kilómetros y medio de arena y su paseo, siempre ahí, siempre cerca, sin que tengas que planear un viaje para disfrutarla.
Por qué esta propiedad es diferente
El Edificio Cristina no es un bloque más de la zona. Nació de un problema urbanístico poco habitual: el solar estaba justo en el punto donde chocaban dos normativas distintas, una que permitía construir cuatro plantas y otra que permitía siete.
En vez de forzar una solución, los arquitectos resolvieron el edificio como un puzzle, superponiendo el volumen de siete plantas al de cuatro sin que el conjunto perdiera unidad.
Ese mismo espíritu de mezcla se repite en la fachada: los paneles de GRC llevan letras impresas con tipografías de distintas culturas y épocas, un guiño directo a la mezcla de gentes que define este trozo de la ciudad.
Por dentro, el portal se resuelve como una rampa a modo de calle que conecta la acera con los núcleos verticales, con patios que funcionan como dilataciones de galería.
Los propios arquitectos han hablado de haber querido crear "una burbuja en medio del tejido urbano", como los callejones típicos de Las Palmas de Gran Canaria —casi una miniatura de los microclimas de la propia isla.
Comprar aquí no es solo comprar un ático con techos altos y garaje. Es comprar la última planta de un edificio pensado, desde su origen, para ser un refugio de calma dentro de uno de los barrios con más vida de la ciudad.
Hay casas que se compran. Y hay casas que te eligen a ti. Si lo que buscas es vivir en el centro de todo sin que el centro de todo viva dentro de ti, esta casa es para ti.
Escríbeme y te la enseño —sin rodeos, sin prisas, con el tiempo que haga falta para que la sientas tuya antes de decidir nada.
Hay un momento, cada tarde, en que el cielo sobre Gran Canaria se pone naranja y el mar se enciende hasta el horizonte mientras las montañas del norte se oscurecen detrás. Lo ves desde la azotea. No hace falta salir a buscarlo: está ahí, esperando, cada día a la misma hora.
Ese instante resume por qué existe esta casa.
Vivir aquí no es una cuestión de metros. Es una cuestión de tiempo recuperado. El tiempo que en Las Palmas se pierde buscando aparcamiento, cerrando ventanas por el ruido del vecino, contando los pasos entre el salón y la cocina de un piso que nunca fue pensado para una familia entera. Aquí el tiempo se queda quieto. Los niños tienen jardín para inventar juegos que no caben en un balcón. Tú tienes una piscina que no compartes con nadie. Y tienes, sobre todo, la certeza de que al llegar a casa, el día se ralentiza.
La mañana empieza despacio, con el sonido de los pájaros de Cambalud y el aire fresco que baja desde Firgas. A media mañana, Arucas está a cinco minutos: el mercado, el pan recién hecho, la vida de pueblo que sigue existiendo a un paso de la capital. Por la tarde, la casa se llena de luz templada que entra por las tres alturas construidas en 1992 y mantenidas con un cuidado que se nota en cada rincón: nada envejecido, nada por reformar con urgencia, solo una estructura sólida que ha esperado a la familia correcta.
Trescientos veintitrés metros construidos sobre una parcela de ochocientos dos. Tres dormitorios, cuatro baños, dos de ellos en suite: espacio para que cada generación de la familia tenga su propio rincón sin renunciar a estar junta. Es la clase de distribución que ya casi no se construye — la que asume que una casa debe servir para vivir, no solo para caber.
Y luego está la azotea. Trescientos sesenta grados de horizonte: el mar hacia el norte, abierto hasta donde alcanza la vista, y las montañas de Firgas y Arucas hacia el interior, firmes, cercanas. No hay dos casas con la misma vista en esta carretera. Esta la tiene porque la altura, la orientación y la ubicación se alinearon una sola vez, y fue aquí.
El entorno hace el resto. A pocos metros caminando: un centro de salud, una farmacia, un bar-restaurante donde conocerán tu nombre antes de que termine el primer mes. No es aislamiento. Es la tranquilidad de un pueblo con todo lo esencial resuelto, sin renunciar a la cercanía de Arucas y Firgas, dos de los municipios con más carácter del norte de Gran Canaria.
¿Por qué esta casa y no otra? Porque en Las Palmas, cuatrocientos setenta mil euros compran un piso. Aquí compran una casa tres veces más grande, con jardín propio, piscina propia y una azotea que ninguna terraza urbana podrá igualar. La diferencia no es de precio. Es de vida entera.
Esta no es una casa para quien busca una inversión rápida. Es para quien ha decidido que quiere criar a sus hijos con espacio de verdad, o para la pareja que sabe que el próximo capítulo de su vida necesita silencio, horizonte y una piscina propia donde el reloj deje de importar.
Hay un tipo de silencio que solo existe cerca del mar. No es ausencia de ruido —Las Canteras nunca calla del todo, entre el oleaje y las voces de quienes caminan el paseo al atardecer— es otra cosa. Es la sensación de que ya no falta nada. De que, por fin, tienes justo lo que necesitas y ni un metro cuadrado más de lo que vas a usar.
Este estudio en Calle Prudencio Morales 25 vive exactamente en ese punto. A veinte metros de la arena. En la sexta planta de siete, con ascensor, así que subes sin esfuerzo y llegas a un piso donde la luz entra distinta, más alta, más abierta que en cualquier bajo del barrio.
La vida que permite
Imagina despertarte y que lo primero que veas, antes incluso del móvil, sea el mar. No una vista de postal congelada tras un cristal —una vista que cambia de color cada hora, que un día es plomo y al siguiente turquesa, que te avisa sin palabras de si hoy toca chaqueta o camiseta.
Bajas. Sin coche, sin buscar aparcamiento, sin la logística de quien vive lejos de todo. El paseo de Las Canteras es tu prolongación natural del salón. Un café en alguna de las terrazas de la zona, un baño antes de empezar el día, una caminata larga cuando lo que necesitas es pensar. Y cuando quieres volver a casa, vuelves de verdad rápido: nada de trayectos, nada de planificación. Solo subir.
Esto no es una vivienda pensada para acumular. Es una vivienda pensada para vivir hacia afuera. Para gente que ha entendido que el espacio que importa no siempre está entre cuatro paredes, sino en lo que hay al salir de ellas.
La propiedad
El estudio se ha reformado recientemente, y no de forma superficial. Se ha renovado la instalación eléctrica y la tubería —lo que no se ve, pero es lo que de verdad sostiene una casa a largo plazo— junto con las ventanas, que ahora aíslan mejor del viento y del salitre, algo que en un edificio a pie de playa marca una diferencia real en el día a día.
Treinta y tres metros cuadrados distribuidos con inteligencia, sin desperdicio, con un baño completo y un espacio pensado para que cada metro cumpla una función. Se entrega sin amueblar y sin cocina instalada —lo cual, bien mirado, es parte de su encanto: no heredas gustos ajenos, ni una cocina a medio uso, ni muebles que tendrás que retirar antes de poder empezar. Diseñas tú, desde cero, exactamente lo que necesitas.
Estar en planta sexta, con ascensor, significa además algo que muchos compradores de zona de playa aprenden a valorar tarde: privacidad. Escuchas menos el tránsito de la calle, y aun así estás a un paso de bajar cuando te apetezca.
El entorno
Las Canteras es, para quien la conoce, una de las playas urbanas más completas de Europa: casi tres kilómetros de arena, una barra natural de rocas que calma el oleaje en gran parte de su recorrido, y un paseo marítimo lleno de vida en cualquier época del año. No es una playa de temporada. Es una playa que se vive los doce meses.
Vivir aquí no es solo tener el mar cerca. Es formar parte de un barrio que combina lo cotidiano con lo turístico sin perder identidad: mercados, cafeterías de siempre, restaurantes nuevos, gente que pasea al perro al amanecer y gente que llega de otro país buscando exactamente esto. El aeropuerto queda a poco más de veinte minutos, lo que convierte este estudio en una base perfecta tanto para quien busca residencia permanente como para quien solo necesita una escapada frecuente, sin más complicación que llegar y abrir la puerta.
Por qué esta propiedad es diferente
Hay estudios cerca de la playa. Y hay estudios que de verdad han resuelto los problemas que suelen acompañar a una vivienda pequeña y antigua junto al mar: la instalación eléctrica que da sustos, la tubería que falla justo cuando menos lo esperas, las ventanas que no aguantan el viento del norte. Este ya ha pasado por eso. Lo difícil, lo caro, lo que no se ve pero sostiene una casa durante años, ya está resuelto.
Lo que queda es la parte que a casi todo el mundo le gusta más: elegir la cocina, elegir los muebles, decidir cómo quieres que se sienta este espacio cuando entres cada día. El estudio se entrega sin amueblar y sin cocina instalada —un lienzo estructuralmente impecable, listo para que lo conviertas en lo que necesitas, ya sea tu propio refugio junto al mar o un apartamento equipado a medida para el alquiler turístico. Para quien busca una segunda residencia sin sorpresas estructurales, o una inversión con potencial de alquiler en una de las zonas con más demanda turística y de temporada larga de la isla, la combinación de ubicación exacta, reforma reciente en lo esencial y precio de entrada accesible no es habitual.
Ciento ochenta mil euros es, en Las Canteras, una puerta de entrada poco común a una de las mejores playas urbanas de Europa.
No todas las casas tienen que ser grandes para cambiarte la vida. Algunas solo necesitan estar en el lugar correcto. Esta lo está.
Si esta forma de vivir te resuena, hablemos. Sven Wetterau, de Miyabi Homes, conoce este edificio, este tramo de Las Canteras y lo que significa vivir aquí de verdad —no solo visitarlo.
No todas las oficinas transmiten la misma sensación al cruzar la puerta. Algunas simplemente ofrecen espacio. Otras proyectan profesionalidad, organización y confianza desde el primer momento.
Ubicadas en una posición estratégica de El Tablero, estas oficinas de aproximadamente 450 m² distribuidas en dos plantas ofrecen una solución ideal para empresas que buscan amplitud, comodidad y una imagen corporativa de alto nivel.
La segunda planta alberga un amplio despacho principal, perfectamente acondicionado para dirección o gerencia, acompañado de dos baños, sistema de aire acondicionado y acceso mediante ascensor, garantizando comodidad tanto para el equipo como para clientes y colaboradores.
En la tercera planta encontramos un espacio diseñado para fomentar la productividad y la colaboración. Dispone de un despacho privado con baño completo y ducha, ideal para dirección, reuniones confidenciales o incluso para largas jornadas de trabajo. Además, cuenta con una sala de conferencias independiente, perfecta para presentaciones, formaciones o reuniones con clientes.
La zona principal está compuesta por una gran área de trabajo actualmente distribuida mediante elegantes divisiones acristaladas que crean varios despachos independientes. Esta configuración permite combinar privacidad y luminosidad, aunque también ofrece la ventaja de poder modificarse o eliminarse fácilmente para adaptarse a las necesidades específicas de cada empresa.
La propiedad se completa con una cocina totalmente funcional y dos baños adicionales que aportan comodidad al día a día del equipo.
Una oportunidad excepcional para empresas que buscan establecerse en unas instalaciones amplias, versátiles y preparadas para crecer junto a su negocio.
Si busca unas oficinas capaces de transmitir profesionalidad, ofrecer comodidad a su equipo y adaptarse al crecimiento futuro de su empresa, estaremos encantados de facilitarle más información o concertar una visita.
Imagina despertar cada mañana rodeado de silencio, bosque y luz. Esta casa de campo de diseño, completamente reformada por dos arquitectos, está ubicada en el corazón del parque natural protegido de Doramas y ofrece una vista simplemente impresionante: montaña, cielo y horizonte que cambian con cada amanecer.
Espacios pensados para vivir
La propiedad ofrece en total 3 dormitorios, 3 baños y 2 cocinas, distribuidos entre la vivienda principal y una cueva completamente habilitada y reformada, un espacio lleno de personalidad que puede convertirse en alojamiento para invitados, estudio creativo, apartamento independiente o un refugio especial en plena naturaleza.
Y para quienes disfrutan de compartir momentos alrededor de la comida y la vida al aire libre, la finca incorpora además un horno de pizza, perfecto para reuniones familiares, cenas con amigos o esas noches que simplemente merecen alargarse un poco más.
Una finca que alimenta el alma
La parcela de aproximadamente 12.000 m², distribuida en dos niveles, combina una amplia zona plana de cultivo —actualmente dedicada a hortalizas 100 % ecológicas— con un bosque frondoso de más de 100 árboles frutales.
Naranjos, limoneros, ciruelos, manzanos, perales, higueras, nísperos, aguacates, un castaño y otras especies crean un pequeño ecosistema propio.
Además, escondida entre los árboles frutales, la finca alberga una encantadora cabaña de madera, con un interior completamente revestido en madera que transmite una sensación cálida y acogedora. Un rincón especial para dormir rodeado de naturaleza, despertar con el sonido de los pájaros o crear un espacio único para invitados, lectura, desconexión o inspiración.
Dos depósitos de agua —uno integrado en una cueva y un aljibe bajo la terraza— garantizan el riego y aportan un agradable microclima natural.
Vive la vida de campo que siempre soñaste
Si te apasiona la vida rural y quieres cultivar tus propias verduras, frutas y cereales, esta finca reúne diseño contemporáneo, confort, producción ecológica y la paz que solo la montaña sabe ofrecer.
Más que una casa.
Un refugio donde naturaleza y diseño se encuentran.
Hay personas que compran una vivienda por precio.
Otras por ubicación.
Y luego están quienes entienden algo más profundo:
la propiedad correcta puede cambiar cómo vives cada día.
Greenity, en Mijas Costa, pertenece a esa tercera categoría.
No se presenta como una simple promoción de obra nueva. Se percibe como una respuesta moderna a una necesidad cada vez más clara en Europa: vivir mejor, respirar más, moverse más, trabajar con calma y pasar más tiempo bajo el sol sin renunciar a calidad, diseño ni conexión internacional.
Situada entre La Cala de Mijas y Fuengirola, Greenity reúne apartamentos contemporáneos de 2 y 3 dormitorios con amplias terrazas, jardines privados en plantas bajas y áticos exclusivos, dentro de una comunidad pensada para el bienestar.
Para muchos compradores, eso no es lujo.
Es sentido común.
Durante años, la segunda residencia era una idea ligada al verano.
Hoy ha cambiado.
Ahora miles de compradores internacionales buscan propiedades que puedan disfrutar varios meses al año, combinar con teletrabajo o convertir en base flexible para una vida más equilibrada.
Mijas Costa encaja perfectamente en esa nueva realidad.
Aquí puedes desayunar en terraza en enero, caminar junto al mar en febrero y cenar al aire libre cuando media Europa sigue encerrada entre lluvia y calefacción.
Ese cambio no es solo climático.
Es emocional.
Y Greenity nace precisamente para quienes valoran eso.
Greenity apuesta por líneas arquitectónicas limpias, estética contemporánea y funcionalidad real.
No se trata de diseñar viviendas bonitas en fotos.
Se trata de crear hogares cómodos para vivirlos.
Las tipologías incluyen:
Muchas viviendas incorporan espacios exteriores generosos, algo cada vez más demandado por compradores europeos.
Porque una terraza de verdad no es un extra.
Es una habitación más durante gran parte del año.
Aquí aparece uno de los grandes diferenciales de Greenity.
Muchas promociones incluyen piscina y poco más.
Greenity construye una comunidad pensada para personas activas.
Entre sus zonas comunes destacan:
Eso significa algo muy importante:
tu bienestar deja de depender de salir fuera a buscarlo.
Ya vive contigo.
El comprador internacional valora cada vez más una vivienda lista para disfrutar.
Greenity responde con equipamiento funcional y actual:
Todo ello orientado a reducir mantenimiento, mejorar confort y facilitar una propiedad práctica.
Greenity se ubica entre dos zonas muy demandadas:
Ambiente relajado, buena gastronomía, playa, servicios y atractivo internacional.
Ciudad consolidada, estación de tren, vida urbana, comercios y excelente conexión.
Además:
Para un comprador extranjero esto vale oro:
buen clima con logística sencilla.
Mijas Costa mantiene atractivo constante por varios motivos:
Eso no garantiza rentabilidad futura, pero sí convierte la zona en una plaza muy vigilada por compradores serios.
No es solo una suma de metros cuadrados.
Es coherencia.
Muchas promociones venden piscina, gimnasio o diseño.
Greenity combina:
Y esa combinación es la que genera deseo real.
Sí, especialmente por clima, accesos y servicios.
Totalmente. La zona está preparada para ello.
Muy alta en Mijas Costa.
Depende del perfil, pero muchos compradores prefieren obra nueva por eficiencia y menor mantenimiento.
Hay compras que solo resuelven alojamiento.
Y compras que elevan tu calidad de vida.
Greenity pertenece a la segunda categoría.
Si buscas Costa del Sol con criterio, calma y visión de futuro, merece atención seria.


Precio no incluye IVA (10%), notaría, registro ni otros gastos. Disponibilidad sujeta a cambios del promotor. Información orientativa no contractual. Honorarios incluidos y asumidos por la parte vendedora.
Hay propiedades que visitas… y olvidas.
Y luego están esas pocas que se quedan contigo sin hacer ruido. No porque intenten impresionar, sino porque encajan desde el primer momento.
Este bungalow en Playa Blanca, en la zona de Montaña Roja, pertenece claramente a ese segundo grupo.
No trata de exceso.
No trata de aparentar.
Trata de equilibrio.
Ese equilibrio que muchos buscan al venir a Lanzarote… pero que pocos encuentran de verdad.
Aquí el tiempo cambia.
Las mañanas empiezan sin prisa. La luz entra suave por la terraza. El café dura más. El silencio no incomoda… acompaña.
Montaña Roja es una de las pocas zonas donde la tranquilidad sigue siendo real.
Urbanización cerrada, entorno cuidado, vecinos que valoran la calma.
Y al mismo tiempo, estás a pocos minutos de todo: marina, restaurantes, servicios y las playas de Papagayo.
Cerca de todo.
Lejos del ruido.
Con aproximadamente 147 m² construidos, la distribución es cómoda y versátil.
4 dormitorios y 3 baños permiten diferentes usos: familiar, invitados o estancias prolongadas.
El patio interior aporta luz natural y una sensación de calma muy especial.
En el exterior, la casa se transforma:
Piscina privada, jardín, BBQ y terraza cubierta crean un espacio donde la vida ocurre sin esfuerzo.
Y luego está el elemento clave.
Un estudio independiente con entrada propia.
No es solo un espacio extra.
Es una oportunidad.
Permite separar completamente la vivienda principal del uso independiente.
Puedes vivir con total privacidad…
mientras el estudio genera ingresos.
O alojar invitados sin perder tu espacio.
En Playa Blanca, donde la demanda de alquiler vacacional es alta, esto es una ventaja real.
Porque no te obliga a elegir.
Vivir bien… o invertir bien.
Aquí puedes hacer ambas cosas.
Y al mismo tiempo.
Montaña Roja destaca por su tranquilidad.
A pocos minutos de Papagayo, marina y servicios.
Pero con una sensación de paz difícil de encontrar.
Las mejores propiedades no son las más grandes.
Son las que te dan opciones.
Y esta lo hace.
Hay propiedades que se venden por sus metros.
Otras por su ubicación.
Y luego están las pocas… muy pocas… que se venden por lo que representan.
Este restaurante en Playa del Inglés no es solo un local comercial.
Es parte de la memoria de la isla.
A partir de los años 70, cuando el sur de Gran Canaria comenzaba a transformarse en uno de los destinos turísticos más importantes de Europa, este espacio albergó uno de los primeros buffets de la zona. Un concepto adelantado a su tiempo, en un lugar que empezaba a recibir visitantes de todo el mundo.
Durante décadas, este local fue punto de encuentro.
Desayunos al sol. Cenas largas. Conversaciones en diferentes idiomas.
Un espacio vivo.
Hoy, ese mismo lugar está listo para algo nuevo.
No para continuar lo que fue…
sino para reinterpretarlo con una visión actual.
La propiedad cuenta con una superficie construida de 375,54 m², situada a nivel de calle. Una base sólida, amplia y versátil, que permite trabajar con libertad total a la hora de diseñar un nuevo concepto gastronómico.
A diferencia de otros locales limitados por su estructura, aquí el espacio juega a favor del inversor o restaurador. Las zonas amplias permiten imaginar diferentes configuraciones:
El estado actual requiere reforma.
Y precisamente ahí está el valor.
Porque no estás comprando un local condicionado…
estás adquiriendo un lienzo en blanco en una de las zonas más activas del sur de Gran Canaria.
Si hay un elemento que define el potencial de este espacio, es su terraza.
Con aproximadamente 163 m², ubicada en el interior del complejo y orientada hacia la zona de piscina, este espacio exterior se convierte en el verdadero protagonista.
En un destino como Gran Canaria, donde el clima permite disfrutar del exterior durante prácticamente todo el año, una terraza de estas características no es un complemento… es una ventaja competitiva.
Aquí es donde ocurre la experiencia.
El cliente no solo viene a comer.
Viene a quedarse.
Y eso, en restauración, lo cambia todo.
El local dispone de cocina industrial equipada con salida de humos, un elemento clave que reduce barreras técnicas y permite desarrollar actividad de restauración con mayor agilidad.
Esto no es un detalle menor.
En muchas ubicaciones, la falta de salida de humos limita completamente el tipo de negocio.
Aquí, ese problema no existe.
La base está creada.
Solo falta el concepto.
Actualmente, el espacio se presenta con una configuración abierta, lo que facilita su adaptación.
Esto permite diseñar zonas diferenciadas según la estrategia del negocio:
Cada metro puede ser optimizado en función del tipo de cliente que se quiera atraer.
Hablar de Playa del Inglés es hablar de continuidad.
No es una zona estacional.
Es una zona activa los 12 meses del año.
Turismo internacional, residentes, nómadas digitales, visitantes recurrentes…
Un flujo constante que convierte esta ubicación en un punto estratégico para cualquier negocio de restauración.
La Avenida de Tirajana es una de las arterias principales de la zona.
Conecta, distribuye y concentra actividad.
Aquí no dependes de una sola temporada.
Aquí trabajas todo el año.
Este local no es para quien busca algo “listo”.
Es para quien entiende el valor de crear.
Para el inversor que sabe que el margen está en la transformación.
Para el restaurador que quiere construir un concepto propio.
Para la marca que busca posicionarse en una ubicación consolidada.
Porque aquí no estás comprando solo metros.
Estás comprando:
Y eso, bien trabajado, se traduce en rentabilidad.
En un mercado donde muchos espacios compiten por precio, este destaca por algo diferente:
Su capacidad de convertirse en un concepto.
Aquí no compras un negocio.
Creas uno.
Y en una zona como Playa del Inglés, eso marca la diferencia entre simplemente operar… o destacar.
Si estás buscando un espacio con base sólida, ubicación estratégica y potencial real para desarrollar un proyecto gastronómico con identidad, este puede ser el punto de partida.
Contáctanos para más información o para organizar una visita.
Hay una diferencia entre poseer una propiedad y vivir en un espacio que te inspira.
Estas exclusivas villas en Las Palmas de Gran Canaria han sido diseñadas para personas que saben exactamente lo que quieren: privacidad, elegancia, amplitud y una profunda conexión con la luz y la naturaleza.
Cada casa es más que paredes y ventanas: es un lienzo para tu estilo de vida.
Con más de 280 metros cuadrados de superficie habitable y terrazas privadas de más de 100 m², estas villas se encuentran entre las oportunidades de nueva construcción más excepcionales de las Islas Canarias.
Por qué estas villas son diferentes:
Estas villas están situadas en una zona residencial elevada y tranquila de Las Palmas, pero a solo unos minutos de colegios, centros comerciales, campos de golf y las principales conexiones de transporte hacia el norte y el sur de la isla.
Cada casa está situada de manera que ofrece la máxima luz natural, privacidad y vistas al mar, un equilibrio perfecto entre el confort moderno y la tranquilidad de la vida isleña.
En el interior de tu futuro hogar:
Cada detalle ha sido seleccionado no solo por su aspecto, sino también por la sensación que transmite.
Estas casas están diseñadas para enriquecer tus rituales diarios, ya sea tomando tranquilamente el café de la mañana en la terraza, disfrutando de una barbacoa familiar o trabajando concentrado con el mar en el horizonte.
No se trata simplemente de inmuebles.
Es un nuevo ritmo de vida.
A partir de 998 000 €, estas villas de lujo se encuentran entre las mejores opciones en Las Palmas para quienes desean invertir en espacio, luz, diseño y calidad de vida a largo plazo.